jueves, 30 de junio de 2011

Crónicas de Transilvania.

Capítulo V.
Diario de Markus Hass.


14 de Julio del año de Nuestro Señor 1493.
Constantinopla.
Por fin hemos llegado a Constantinopla. El camino ha sido tan duro como siempre, el barro y la lluvia nuestros únicos compañeros de viaje. Pasamos por Metaxades a petición de la Dama Leda pero lo que allí vio no creo que la complaciera. No sé muy bien que buscaba pero espero que valiera la pena el pequeño rodeo. Grande es el cambio operado en Leda, cada vez lo veo más claro. La herida que le inflingió Mircea debió de ser severa pero al menos parece haberla acercado más a la dura realidad.

Constantinopla.

En Constantinopla nos encontramos con Myca Vykos. Se extraña de verme “vivo” y añade por lo bajo “Preocupante…” Hummm. ¿Preocupante el qué, demonio? ¿Qué siga vivo? ¿Qué un diabolista de príncipes Ventrue te pueda disputar el liderazgo de los sanguinarios anarquistas? ¿Qué amenaza ves en mí que ni yo conozco? De nuevo el Demonio erudito parece cruzarse en mi camino y de nuevo con su mejor sonrisa, nos acoge como a perros abandonados por su amo. El Padre Gerome ya comentó lo sospechoso de nuestras “coincidencias” con el Tzimisce y estoy de acuerdo con él por lo que cuando nos cuenta sus planes no puede sino sentir de nuevo el escalofrío del metal de una puñalada a punto de caer sobre mi espalda. Vykos afirma que debe dirigirse ante el cónclave para rechazar cualquier yugo que traten de imponer sobre los anarquistas. Debatirá con ellos y dejará clara la postura de los chiquillos frente a cualquier imposición externa.
Myca Vykos.


Cinco minutos de cháchara vacía más tarde, nos abandona sonriente y por un segundo me surgen dudas. ¿Realmente miente tan bien Vykos o simplemente es estúpido?

Nadie con dos dedos de frente puede pensar que el cónclave sea un debate sino una declaración de intenciones. Es una unión de antiguos en la que los anarquistas serán devueltos a su lugar y creer que se puede disuadir verbalmente a esa llamada Camarilla es de ingenuos. Así que dado que Vykos es cualquier cosa menos estúpido algo ocurre que no se nos cuenta. Abandonamos a nuestro anfitrión sin que pueda quitarme la agenda oculta de Vykos de la cabeza. Lo consulto con el Padre Gerome en privado y parece estar de acuerdo conmigo, algo raro se cuece, sólo espero que no seamos nosotros.

miércoles, 29 de junio de 2011

Crónicas de Transilvania.

 Capítulo V.
Diario de Markus Hass.

17 de Abril del año de Nuestro Señor 1493.
Dominios de Alexandru, Castillo de Schaasburg, Transilvania.
Las pesadas puertas del castillo de Alexandru se abren y asombrados, los que una vez fueron mis compañeros allí están, impasibles ante el devenir de los tiempos, reunidos de nuevo ante la luz de la misma antorcha. Gerome el Padre, Shul el Nómada, Leda la Visionaria y Alexandru el Escultor. La sorpresa recorre la sala y ninguno sabe como reaccionar. Pasan los minutos mientras atropelladamente, explico la mentira elaborada por Mircea a fin de protegerse a sí mismo y al resto del grupo. Cuento cómo mi condena les mantuvo a salvo y explico los detalles de mi encarcelamiento. Todos parecen muy alegres de que haya escapado de mi cárcel y sólo Shul comete un error. No sé si por mera ignorancia o por resaltar un hecho consabido, comenta que si yo fui el castigado es porque yo fui el que cometió el crimen.
Una niebla roja tiñe mi visión. Imágenes claras de mí mismo despedazando con mis propias manos a Shul asaltan mi mente. Mi antiguo yo no hubiera dudado en acabar con ese Gangrel desagradecido, pero por fortuna, mis ochenta años bajo tierra me han concedido cierto temple. Eso y que los demás rápidamente cambian de tema ayuda a Shul a salir del mal trago y una vez más, los cinco volvemos a ser uno. Las historias son compartidas y me entero del devenir de los últimos acontecimientos.
Dragomir ofreció a Alexandru una manera de romper las cadenas del Vínculum. Aprovechándose de esto, organizó una emboscada a Mircea y entre todos lograron acabar a duras penas con él. Excepcionalmente lacónico, Alexandru me informa de que él mismo completó el Amaranto sobre su antiguo Señor. Me pongo tenso ante la mención de la Diablerie esperando que la Bestia se revuelva con ansias de sangre Cainita pero al parecer, mi largo reposo ha conseguido ayudarme a superar mi adicción a la Vitae vampírica. Supongo que no hay mal que por bien no venga.
Informo a mis compañeros de la existencia de mi Lista. Tachado un nombre no tarda en anotarse uno nuevo. Roland de Buda ha sido visto ostentando como trofeo a mi esposa, Mariuska de Listrash. Tal afrenta queda apuntada y el suyo será el peor de los castigos. Cuando nombro los nombres de la lista algunos asienten en señal de aprobación en algunos casos o desconcierto en el caso de otros como el del todopoderoso Goratrix. Observo varios estremecimientos cuando hago alusión a los dos nombres que no pronunciaré en público. Me sorprende que crean que puedo volverme tan fácilmente contra mis propios aliados. Espero que pronto observen que no les guardo rencor alguno. Mientras acabamos de ponernos al día y mis recuerdos pasados vuelven a mi memoria llega un visitante, un mensajero de Lucita y Anatole. Una breve sonrisa surge en mis labios al saber que mi hermana pequeña sigue “viva”.
El mensajero trae una carta de suma importancia, al parecer, la hora de los Anarquistas y Antitribu ha llegado a su fin. Una alianza llamada “La Camarilla” se ha formado para acabar con los desmanes de éstos y terminar con nuestra guerra civil. Lucita nos informa que presionados por la Inquisición desde fuera, la Camarilla ha decidido acabar primero con el enemigo interior, los chiquillos rebeldes. No obstante, parecen decididos a evitar en lo posible el derramamiento de sangre por lo que se urge a todo el que lo deseé a reunirse con ellos en una reunión, un cónclave, en el pequeño pueblo de Thorns, cercano a la ciudad de Silchester. Mi hermana recomienda que de ir, viajemos en grupos, pues es sin duda una travesía no carente de peligros. La carta también incluye un pequeño recordatorio de la Gehenna. Anatole nos advierte de los signos y nos avisa de que no nos acerquemos al campo de sangre. Críptico como siempre.
La profecía de Anatole.

Un silencio ominoso se cierne sobre nosotros cuando nos damos cuenta que puede que asistamos a una reunión sin igual. Por primera vez un cónclave de vampiros se reúne en un número tal que podría realmente marcar la diferencia. Demasiado tentador para dejarlo pasar, todos nosotros estamos de acuerdo en que debemos acudir a la cita. No obstante, ignorando el consejo de Lucita, Shul y Alexandru deciden viajar en solitario. Ambos, sobrevolarán el continente hasta llegar al estrecho. Aprovechando su capacidad de vuelo, evitarán el largo camino que nos espera al resto, un viaje hasta la costa más cercana, donde cogeremos un barco para cruzar el mediterráneo, hasta más tarde, entrar en aguas del atlántico. Shul y Alexandru se excusan debido a que según ellos, no pueden permanecer demasiado tiempo alejados de sus tierras. Sus motivos tendrán supongo.

lunes, 27 de junio de 2011

Crónicas de Transilvania.

Capítulo V.
Diario de Markus Hass.

23 de Abril del año de Nuestro Señor 1493.
Dominios de Alexandru, Castillo de Schaasburg, Transilvania.
La velada transcurre apaciblemente mientras trazamos planes. A medianoche un nuevo invitado nos espera, ha llegado Dragomir. Menos preocupado que la última vez, nos sonríe y saluda a todos, miembros de su pequeño aquelarre Anarquista. Alexandru le ofrece una copa de la sangre de Mircea y el diabolista Tzimisce la toma sin reparos. Menuda reunión de canallas. Exceptuando al Padre Gerome todos hemos realizado el Amaranto, malditos estamos todos y doblemente malditos Dragomir, Alexandru y yo.
Dragomir sabe del cónclave y viene a avisarnos de que Vykos, que parece ser uno de los líderes de la causa Anarquista, prepara una “expedición” en la que llegar a Silchester por mar. Recordando el consejo de Lucita, el Padre Gerome, la Dama Leda y yo aceptamos reunirnos con ellos en puerto seguro, Constantinopla será nuestra primera meta.

El resto de la noche acaba mientras nos debatimos los pros y contras de las posibles rutas a seguir. Cuando surgen los primeros rayos del alba, nuestro destino está trazado: partiremos en algo más de dos meses. Quién nos hubiera dicho que nuestro camino es de nuevo el camino de la Gehenna…

domingo, 26 de junio de 2011

Crónicas de Transilvania

 Capítulo V.
Diario de Markus Hass



3 de Abril del año de Nuestro Señor 1493.
Entrañas del castillo Basarav, Transilvania.
Mi compañero de celda se revuelve. Los últimos años casi parece que pueda adivinar su estado de ánimo. Pese a no haberle visto jamás, estoy seguro de que está muy contento. Algo ha ocurrido que le ha puesto de buen humor, sean cuales sean sus planes están tomando forma rápidamente pues su agitar me es obvio incluso en mi estado de letargo.
Pasa un rato, que podrían ser minutos, días o semanas antes de que vuelva. Con voz aterciopelada mi compañero anuncia que ha llegado la hora de mi liberación. Me la ofrece sin pedir nada a cambio, quizá sabedor de que nada tengo que ofrecer. Con un rugido acepto, mis cadenas se rompen y por primera vez en casi un siglo noto revolverse la sangre en mis venas. La fuerza vuelve con lentitud, un hormigueo primero, un sabor metálico en el paladar y finalmente el tacto de la piedra a mí alrededor.
“Eres libre compañero” resuena en mis oídos. Soy consciente de levantar un brazo. El olor de la sangre me llega en claros efluvios y no tardo en perder el control. Soy testigo de cómo el Hambre de ochenta años se apodera de mí y no hago amago de detener la caza hasta que las paredes teñidas de rojo dejan de llamar mi atención y me noto saciado. Media docena de astas rotas sobresalen de mis extremidades y llaman mi atención hacia mis pies, en un charco de sangre yacen media docena de hombres, Ghouls por el sabor de la Vitae. Un rugido surge de mi interior cuando estiro mis articulaciones, dormidas tanto tiempo. Los crujidos de mis estiramientos casi logran desviar mi atención del Cainita que trata de pasar desapercibido al final del pasillo. Casi.
Con un último “clac” que hace mi cuello al flexionarse, me dirijo saciado, hacia el  vampiro. No tardo en reconocer a Dragomir Basarab, un ligero temblor le agita como una hoja en otoño pero sin duda es él. En el momento no comprendo cuál es el motivo de su preocupación e inocentemente miro a nuestro alrededor buscando posibles amenazas. No las encuentro y me acerco más todavía a mi anfitrión hasta que sólo dos cuerpos nos separan. Oigo el sonido de una daga metálica al caer al suelo cuando mis manos se cierran en sus hombros y susurro: “Bueno es ver una cara amiga al despertar”.
Ahora comprendo lo perturbador que puede ser presenciar a Ancillae tan poderoso como yo alimentándose de tus ghouls para recuperar el control unos segundos antes de cruzarse contigo. Sobre todo si dicho Ancillae es conocido diabolista y se le da por muerto. Lamento profundamente haber hecho pasar ese mal trago al pobre Dragomir. Espero que no tuviera mucho cariño hacia sus guardias…
Dragomir Basarab.

Dragomir me recuerda nuestras vivencias comunes en un intento supongo por recordarme nuestro pasado como aliados. Me ofrece quedarme unos días para recuperarme pero muchos años se ha retrasado ya la hora del pago. El primero de mi Lista debe caer. El Señor Traidor, Mircea Dzradescu. Como su vasallo acepté cargar con la culpa de los actos cometidos por nuestra cuadrilla al matar a Nova Arpad. Sólo uno se ocultaría un tiempo para evitar los fuegos de la guerra. Pero como mi compañero de celda no se cansaba en repetir, pronto quedó claro que sólo era una herramienta para él y una vez cumplido mi deber, me condenó al olvido de los siglos. Interrogo a mi anfitrión y éste me sugiere que busque en el castillo de Alexandru. Si no encuentro allí a Mircea, mi antiguo compañero podría ponerme en el buen camino.
Quizá aliviado por mi temprana marcha, Dragomir me ofrece vestiduras, montura, una armadura y espada antes de volver a los caminos. Pasan días antes de que llegue a mi destino, pero finalmente, las murallas de mi antiguo aliado se alzan ante mi persona. Todavía no lo sé, pero una vez más, llego tarde. Un nombre de mi Lista ha sido tachado sin mi intervención.

sábado, 25 de junio de 2011

Crónicas de Transilvania.
Este es el diario de partida de una campaña de Crónicas de Transilvania, un módulo del juego de rol de Vampiro. Cuidado con los spoilers. Este es el quinto capítulo, que continúa a los cuatro primeros publicados en este mismo blog. Retomamos la historia pasados 21 años.
Diario de Markus Hass, 1493.
 
Ah diario, una vez más vuelves a mí, como una broma del pasado. Pasado que me es esquivo y quizá por primera vez tenga sentido guardar como tesoros los pocos recuerdos que me son nítidos. Una voz en mi cabeza me dice que no me haces falta, que con La Lista me es suficiente para hacer lo que debe hacerse. Pero no, no es así. La Lista sólo son una serie de objetivos para mantener mi cordura, lo importante es otra cosa y para obtenerla es de infinito valor acumular mis pensamientos antes de que escapen de mi alcance. Supongo que debo empezar mi diario relatando los hechos ocurridos desde mi liberación ya que si soy sincero conmigo mismo, mi mano no se atreve a transcribir los diálogos que durante ochenta años he mantenido con mi compañero de celda. En cualquier caso, comencemos…

viernes, 24 de junio de 2011

Crónicas de Transilvania.

Capítulo IV.
Diario de Alexandru.


Día XIX, Mes Juniúm, Año MCDLXXII
(19/06/1.472)
No puede haber trance más perturbador que el que pasamos anoche. Tras un duro camino llegamos a la Obra Magna. Ya solo acercarse a la puerta de la catedral es abrumador. Una presión aplasta por igual tu mente y tu cuerpo. Tiberiu se queda fuera. Las voces y gemidos de las almas atrapadas entre sus paredes se escuchan bastante antes de verlas. Y la sensación que te asalta al entrar es a la vez extasiadora y terrible. La misma catedral está viva, sus paredes se retuercen y sangran, las caras que a veces asoman gimen de dolor y placer, y grandes arterias surgen a tu paso, tentándote. 
La Catedral de la Carne por dentro.

 Desde que cruzamos la puerta mi mente se vuelve confusa, solo recuerdo retazos. Yorak plantado ante nosotros, Gerome cediendo a sus más bajos instintos y alimentándose de la misma catedral, Vlad acercándose hacia Yorak como una novia hacia el altar. Se entrega sumiso al hijo del Más Viejo, y éste se alimenta gustoso de su cuello. Cada sorbo parece proporcionarle el mayor placer, su cara extasiada mira al cielo y sonríe bobalicona, y justo una gota de la sangre de Drakulea cae al suelo. La catedral se estremece, se retuerce y tiene espasmos. Unas especies de tentáculos carnosos caen sobre Yorak. La catedral tiene hambre y se va a alimentar de su creador. Todo se retuerce y torna en caos. La caverna esta viva y se alimenta de Yorak. Los intestinos le rodean y miles de diminutas bocas deciden devorarle. 
Yorak.

Todo tiembla, ella ya no nos quiere aquí, huimos, caemos, rodamos y los espasmos de las mismas paredes nos empujan hacia fuera. Un icor nos embadurna y nos quema, y cuando sólo queda caos y oscuridad, somos vomitados. Caemos rendidos en su puerta y esta se cierra (quién sabe si para siempre). No podemos movernos, no podemos actuar, y vemos a Vlad coger un caballo y marcharse más rápido que el viento. Ha decidido que conseguirá lo que quiere con su propio poder, creo que ahora si se le puede llamar loco. Tiberiu no ha conseguido escapar del poder de la catedral (o quizá de otro ente más poderoso). Lo último que vemos antes de que caiga inconsciente es a él acercándose a nosotros con los ojos en blanco balbuceando “Kupala, Kupala…”. Citando las palabras de Leda “No sabes quién, pero alguien tiene las de ganar”,  ya sabíamos que el Más Viejo estaba en el carro ganador, ahora empezaremos a pensar que Kupala también lo está...

miércoles, 22 de junio de 2011

Crónicas de Transilvania.

 Capítulo IV.
Diario de Alexandru.


Día IX, Mes Juniúm, Año MCDLXXII
(09/06/1.472)
Por fin llegamos a Bistriz. La verdad es que me desagradaba la idea de quien sea decidido para abrazar a Vlad. Temía que Mircea moviera sus hilos para conseguir ese honor, y solo sabía que haría todo lo posible para que no se saliese con la suya. Y mira por donde eran temores infundados. Al parecer el mismísimo Yorak, chiquillo de Tzimisce, Señor de la Catedral de la Carne, ha manifestado su interés por Vlad. El poder que puede llegar a tener Vlad con dicha sangre es abrumador. No sé si temer o alegrarme. Solos sé que cuando Radu mencionó su nombre una copa estallo a nuestro lado. Mañana partimos.