jueves, 30 de junio de 2011

Torneo Warhammer Fantasy - Julio


Ya esta aquí el Torneo de Warhammer Fantasy de Julio. En esta ocasión mantenemos el mismo formato que en la anterior ocasión.

El torneo se celebrará el Domingo 17 de Julio en nuestro local (mas info abajo).

Las listas serán a 2250 puntos  y por supuesto se jugará acorde a las reglas de la 8º edición. El formato será suizo a tres rondas y la inscripción 5€ (toda destinada a los premios). 

La forma de inscripción será enviando un mail a ac.lyco@gmail.com indicando Nombre y Apellidos del jugador/ jugadores. También podéis inscribiros en Wargames Bilbao (C/Fika 50 Santuxu). Debido a la restricción de espacio, el máximo de plazas para el campeonato será de 14 así que os animamos a reservar vuestra plaza, pero por otro lado os pedimos que no os apuntéis si no tenéis claro vuestra presencia en él, para evitar dejarnos plazas vacías el día del torneo.


Para todo lo demás, aquí os dejo las bases del torneo.

Por último agradecer su colaboración en a organización del evento a Wargames Bilbao, que nos ayuda a realizar el campeonato.




Por último os dejo la información para llegar al local, se encuentra en la c/Novia de Salcedo Nº32. El metro (Termibus o Doctor Areilza (Indautxu)) o el tranvía os dejan a menos de 5 minutos.


Y para cualquier cosa no dudéis en preguntar tanto en nuestro email , como aquí mismo.

Crónicas de Transilvania.

Capítulo V.
Diario de Markus Hass.


11 de Octubre del año de Nuestro Señor 1493.
Southampton, Inglaterra.
¡Por fin salgo del maldito barco! ¡Por fin el barro de nuestro Señor se estremece ante nuestro contacto! ¡Por fin desaparece el inacabable balanceo!
Ahora que esas paredes de madera no se ciernen sobre mí distingo la belleza de los verdes campos ingleses. Nuestro destino nos aguarda a sólo un día de camino…

Crónicas de Transilvania.

Capítulo V.
Diario de Markus Hass.


1 de Agosto del año de Nuestro Señor 1493.
Venecia.
Venecia, la Becchia Italia. Territorio indiscutido de los LaSombra y primera escala de nuestro viaje marítimo. Hasta el momento el mar ha sido toda una amenaza y mi recién adquirida claustrofobia es puesta a prueba por la estrechez de nuestro barco, toda una pesadilla de madera. Al menos sé que este ataúd no va a durarme ochenta años.
Venecia.

Mientras Leda duerme, Gerome y yo bajamos a estirar las piernas y como bien sugieren las buenas costumbres, nos presentamos ante el príncipe. Mi compañero de Clan no se anda con aspavientos de corte Ventrue y nos recibe rápidamente. Tras saludarnos y realizar las presentaciones adecuadas nos exige que sin mayor vacilación expresemos nuestras lealtades. Nos advierte que cualquier respuesta que no sea “Anarquista” o “Camarilla” acabará con nuestros viejos huesos estacados en el tejado de su palacio para ver el amanecer. No dudo ni por un instante de que sabe quién soy y sé que no hay nada que ocultar. “Anarquista hermano. Mi causa está con los que persiguen a los Antediluvianos”. Una mirada breve a Gerome me muestra al Padre pensativo. Y entonces, su valor se muestra de nuevo desafiando al príncipe en mitad de su corte: “Mi causa de momento no está decidida”. Por un momento temo que el Príncipe de Venecia nos haga rodajas pero al instante estalla en carcajadas y alaba el valor de mi compañero. “¿Así que no te has decidido todavía eh?”. Con una media sonrisa nos despide y nos desea buen viaje. Todavía algo nervioso salimos del palacio. Nuevamente Gerome demuestra ser digno de todo respeto…

Crónicas de Transilvania.

Capítulo V.
Diario de Markus Hass.


14 de Julio del año de Nuestro Señor 1493.
Constantinopla.
Por fin hemos llegado a Constantinopla. El camino ha sido tan duro como siempre, el barro y la lluvia nuestros únicos compañeros de viaje. Pasamos por Metaxades a petición de la Dama Leda pero lo que allí vio no creo que la complaciera. No sé muy bien que buscaba pero espero que valiera la pena el pequeño rodeo. Grande es el cambio operado en Leda, cada vez lo veo más claro. La herida que le inflingió Mircea debió de ser severa pero al menos parece haberla acercado más a la dura realidad.

Constantinopla.

En Constantinopla nos encontramos con Myca Vykos. Se extraña de verme “vivo” y añade por lo bajo “Preocupante…” Hummm. ¿Preocupante el qué, demonio? ¿Qué siga vivo? ¿Qué un diabolista de príncipes Ventrue te pueda disputar el liderazgo de los sanguinarios anarquistas? ¿Qué amenaza ves en mí que ni yo conozco? De nuevo el Demonio erudito parece cruzarse en mi camino y de nuevo con su mejor sonrisa, nos acoge como a perros abandonados por su amo. El Padre Gerome ya comentó lo sospechoso de nuestras “coincidencias” con el Tzimisce y estoy de acuerdo con él por lo que cuando nos cuenta sus planes no puede sino sentir de nuevo el escalofrío del metal de una puñalada a punto de caer sobre mi espalda. Vykos afirma que debe dirigirse ante el cónclave para rechazar cualquier yugo que traten de imponer sobre los anarquistas. Debatirá con ellos y dejará clara la postura de los chiquillos frente a cualquier imposición externa.
Myca Vykos.


Cinco minutos de cháchara vacía más tarde, nos abandona sonriente y por un segundo me surgen dudas. ¿Realmente miente tan bien Vykos o simplemente es estúpido?

Nadie con dos dedos de frente puede pensar que el cónclave sea un debate sino una declaración de intenciones. Es una unión de antiguos en la que los anarquistas serán devueltos a su lugar y creer que se puede disuadir verbalmente a esa llamada Camarilla es de ingenuos. Así que dado que Vykos es cualquier cosa menos estúpido algo ocurre que no se nos cuenta. Abandonamos a nuestro anfitrión sin que pueda quitarme la agenda oculta de Vykos de la cabeza. Lo consulto con el Padre Gerome en privado y parece estar de acuerdo conmigo, algo raro se cuece, sólo espero que no seamos nosotros.

miércoles, 29 de junio de 2011

Crónicas de Transilvania.

 Capítulo V.
Diario de Markus Hass.

17 de Abril del año de Nuestro Señor 1493.
Dominios de Alexandru, Castillo de Schaasburg, Transilvania.
Las pesadas puertas del castillo de Alexandru se abren y asombrados, los que una vez fueron mis compañeros allí están, impasibles ante el devenir de los tiempos, reunidos de nuevo ante la luz de la misma antorcha. Gerome el Padre, Shul el Nómada, Leda la Visionaria y Alexandru el Escultor. La sorpresa recorre la sala y ninguno sabe como reaccionar. Pasan los minutos mientras atropelladamente, explico la mentira elaborada por Mircea a fin de protegerse a sí mismo y al resto del grupo. Cuento cómo mi condena les mantuvo a salvo y explico los detalles de mi encarcelamiento. Todos parecen muy alegres de que haya escapado de mi cárcel y sólo Shul comete un error. No sé si por mera ignorancia o por resaltar un hecho consabido, comenta que si yo fui el castigado es porque yo fui el que cometió el crimen.
Una niebla roja tiñe mi visión. Imágenes claras de mí mismo despedazando con mis propias manos a Shul asaltan mi mente. Mi antiguo yo no hubiera dudado en acabar con ese Gangrel desagradecido, pero por fortuna, mis ochenta años bajo tierra me han concedido cierto temple. Eso y que los demás rápidamente cambian de tema ayuda a Shul a salir del mal trago y una vez más, los cinco volvemos a ser uno. Las historias son compartidas y me entero del devenir de los últimos acontecimientos.
Dragomir ofreció a Alexandru una manera de romper las cadenas del Vínculum. Aprovechándose de esto, organizó una emboscada a Mircea y entre todos lograron acabar a duras penas con él. Excepcionalmente lacónico, Alexandru me informa de que él mismo completó el Amaranto sobre su antiguo Señor. Me pongo tenso ante la mención de la Diablerie esperando que la Bestia se revuelva con ansias de sangre Cainita pero al parecer, mi largo reposo ha conseguido ayudarme a superar mi adicción a la Vitae vampírica. Supongo que no hay mal que por bien no venga.
Informo a mis compañeros de la existencia de mi Lista. Tachado un nombre no tarda en anotarse uno nuevo. Roland de Buda ha sido visto ostentando como trofeo a mi esposa, Mariuska de Listrash. Tal afrenta queda apuntada y el suyo será el peor de los castigos. Cuando nombro los nombres de la lista algunos asienten en señal de aprobación en algunos casos o desconcierto en el caso de otros como el del todopoderoso Goratrix. Observo varios estremecimientos cuando hago alusión a los dos nombres que no pronunciaré en público. Me sorprende que crean que puedo volverme tan fácilmente contra mis propios aliados. Espero que pronto observen que no les guardo rencor alguno. Mientras acabamos de ponernos al día y mis recuerdos pasados vuelven a mi memoria llega un visitante, un mensajero de Lucita y Anatole. Una breve sonrisa surge en mis labios al saber que mi hermana pequeña sigue “viva”.
El mensajero trae una carta de suma importancia, al parecer, la hora de los Anarquistas y Antitribu ha llegado a su fin. Una alianza llamada “La Camarilla” se ha formado para acabar con los desmanes de éstos y terminar con nuestra guerra civil. Lucita nos informa que presionados por la Inquisición desde fuera, la Camarilla ha decidido acabar primero con el enemigo interior, los chiquillos rebeldes. No obstante, parecen decididos a evitar en lo posible el derramamiento de sangre por lo que se urge a todo el que lo deseé a reunirse con ellos en una reunión, un cónclave, en el pequeño pueblo de Thorns, cercano a la ciudad de Silchester. Mi hermana recomienda que de ir, viajemos en grupos, pues es sin duda una travesía no carente de peligros. La carta también incluye un pequeño recordatorio de la Gehenna. Anatole nos advierte de los signos y nos avisa de que no nos acerquemos al campo de sangre. Críptico como siempre.
La profecía de Anatole.

Un silencio ominoso se cierne sobre nosotros cuando nos damos cuenta que puede que asistamos a una reunión sin igual. Por primera vez un cónclave de vampiros se reúne en un número tal que podría realmente marcar la diferencia. Demasiado tentador para dejarlo pasar, todos nosotros estamos de acuerdo en que debemos acudir a la cita. No obstante, ignorando el consejo de Lucita, Shul y Alexandru deciden viajar en solitario. Ambos, sobrevolarán el continente hasta llegar al estrecho. Aprovechando su capacidad de vuelo, evitarán el largo camino que nos espera al resto, un viaje hasta la costa más cercana, donde cogeremos un barco para cruzar el mediterráneo, hasta más tarde, entrar en aguas del atlántico. Shul y Alexandru se excusan debido a que según ellos, no pueden permanecer demasiado tiempo alejados de sus tierras. Sus motivos tendrán supongo.

lunes, 27 de junio de 2011

Crónicas de Transilvania.

Capítulo V.
Diario de Markus Hass.

23 de Abril del año de Nuestro Señor 1493.
Dominios de Alexandru, Castillo de Schaasburg, Transilvania.
La velada transcurre apaciblemente mientras trazamos planes. A medianoche un nuevo invitado nos espera, ha llegado Dragomir. Menos preocupado que la última vez, nos sonríe y saluda a todos, miembros de su pequeño aquelarre Anarquista. Alexandru le ofrece una copa de la sangre de Mircea y el diabolista Tzimisce la toma sin reparos. Menuda reunión de canallas. Exceptuando al Padre Gerome todos hemos realizado el Amaranto, malditos estamos todos y doblemente malditos Dragomir, Alexandru y yo.
Dragomir sabe del cónclave y viene a avisarnos de que Vykos, que parece ser uno de los líderes de la causa Anarquista, prepara una “expedición” en la que llegar a Silchester por mar. Recordando el consejo de Lucita, el Padre Gerome, la Dama Leda y yo aceptamos reunirnos con ellos en puerto seguro, Constantinopla será nuestra primera meta.

El resto de la noche acaba mientras nos debatimos los pros y contras de las posibles rutas a seguir. Cuando surgen los primeros rayos del alba, nuestro destino está trazado: partiremos en algo más de dos meses. Quién nos hubiera dicho que nuestro camino es de nuevo el camino de la Gehenna…

domingo, 26 de junio de 2011

Crónicas de Transilvania

 Capítulo V.
Diario de Markus Hass



3 de Abril del año de Nuestro Señor 1493.
Entrañas del castillo Basarav, Transilvania.
Mi compañero de celda se revuelve. Los últimos años casi parece que pueda adivinar su estado de ánimo. Pese a no haberle visto jamás, estoy seguro de que está muy contento. Algo ha ocurrido que le ha puesto de buen humor, sean cuales sean sus planes están tomando forma rápidamente pues su agitar me es obvio incluso en mi estado de letargo.
Pasa un rato, que podrían ser minutos, días o semanas antes de que vuelva. Con voz aterciopelada mi compañero anuncia que ha llegado la hora de mi liberación. Me la ofrece sin pedir nada a cambio, quizá sabedor de que nada tengo que ofrecer. Con un rugido acepto, mis cadenas se rompen y por primera vez en casi un siglo noto revolverse la sangre en mis venas. La fuerza vuelve con lentitud, un hormigueo primero, un sabor metálico en el paladar y finalmente el tacto de la piedra a mí alrededor.
“Eres libre compañero” resuena en mis oídos. Soy consciente de levantar un brazo. El olor de la sangre me llega en claros efluvios y no tardo en perder el control. Soy testigo de cómo el Hambre de ochenta años se apodera de mí y no hago amago de detener la caza hasta que las paredes teñidas de rojo dejan de llamar mi atención y me noto saciado. Media docena de astas rotas sobresalen de mis extremidades y llaman mi atención hacia mis pies, en un charco de sangre yacen media docena de hombres, Ghouls por el sabor de la Vitae. Un rugido surge de mi interior cuando estiro mis articulaciones, dormidas tanto tiempo. Los crujidos de mis estiramientos casi logran desviar mi atención del Cainita que trata de pasar desapercibido al final del pasillo. Casi.
Con un último “clac” que hace mi cuello al flexionarse, me dirijo saciado, hacia el  vampiro. No tardo en reconocer a Dragomir Basarab, un ligero temblor le agita como una hoja en otoño pero sin duda es él. En el momento no comprendo cuál es el motivo de su preocupación e inocentemente miro a nuestro alrededor buscando posibles amenazas. No las encuentro y me acerco más todavía a mi anfitrión hasta que sólo dos cuerpos nos separan. Oigo el sonido de una daga metálica al caer al suelo cuando mis manos se cierran en sus hombros y susurro: “Bueno es ver una cara amiga al despertar”.
Ahora comprendo lo perturbador que puede ser presenciar a Ancillae tan poderoso como yo alimentándose de tus ghouls para recuperar el control unos segundos antes de cruzarse contigo. Sobre todo si dicho Ancillae es conocido diabolista y se le da por muerto. Lamento profundamente haber hecho pasar ese mal trago al pobre Dragomir. Espero que no tuviera mucho cariño hacia sus guardias…
Dragomir Basarab.

Dragomir me recuerda nuestras vivencias comunes en un intento supongo por recordarme nuestro pasado como aliados. Me ofrece quedarme unos días para recuperarme pero muchos años se ha retrasado ya la hora del pago. El primero de mi Lista debe caer. El Señor Traidor, Mircea Dzradescu. Como su vasallo acepté cargar con la culpa de los actos cometidos por nuestra cuadrilla al matar a Nova Arpad. Sólo uno se ocultaría un tiempo para evitar los fuegos de la guerra. Pero como mi compañero de celda no se cansaba en repetir, pronto quedó claro que sólo era una herramienta para él y una vez cumplido mi deber, me condenó al olvido de los siglos. Interrogo a mi anfitrión y éste me sugiere que busque en el castillo de Alexandru. Si no encuentro allí a Mircea, mi antiguo compañero podría ponerme en el buen camino.
Quizá aliviado por mi temprana marcha, Dragomir me ofrece vestiduras, montura, una armadura y espada antes de volver a los caminos. Pasan días antes de que llegue a mi destino, pero finalmente, las murallas de mi antiguo aliado se alzan ante mi persona. Todavía no lo sé, pero una vez más, llego tarde. Un nombre de mi Lista ha sido tachado sin mi intervención.